Revista literaria Alborismos, Número Cinco.

Que bendición! Gracias por la oportunidad. ❤ Lo quisiera obtener en físico, ¿Hay posibilidad?

Avatar de Ediciones AlborismosAlborismos

Revista Literaria Alborismos, Número Cinco.

Después de un par de meses, ya tenemos la primera entrega de la revista literaria Alborismos en 2021.

En esta ocasión hemos recibido más de 500 obras de todos los rincones del mundo y se han seleccionado preciosos textos poéticos, narrativos y críticos que dejarán encantados a los amantes de la buena literatura.

El diseño de portada y las imágenes de las tapas interiores pertenecen al artista plástico Adrián Socorro Suárez, quién desde Matanzas, Cuba, nos ha compartido pinturas con alto valor estético.

Además de las obras del artista cubano, también tenemos el privilegio de mostrar ilustraciones sociales dedicadas a la PAZ, del artista colombiano, David Enrique Martínez Guerrero, (DARRY).

Y si fuera poco, presentaremos textos literarios de una calidad y belleza inigualable. Lo que más lamentamos es no poder publicar muchos otros textos que también nos gustaron.

A pesar de no elegir…

Ver la entrada original 133 palabras más

Quince números malditos

Quince números malditos

-Los quince números malditos.

Uno, dos y tres. Desde que te fuiste en ese tren, no he vuelto a tomar por las mañana café, sin tu compañía se siente un vacío en el pecho y se enfría sin haberle dado el primer sorbo. No tiene sentido estar aquí sin ti.

Cuatro, cinco y seis. Cada día veo el atardecer, contemplando el cielo y sus colores pero por las noches me sigo preguntando ¿Por qué? Siempre estoy con un nudo en la garganta, sin respuestas y sin verte entre mis sábanas.

Siete, ocho y nueve. El insomnio se apodera de mi consciencia, mi mente vuela a mil kilómetros por hora, solo imagino tu mirada, es lo único que me calma y al mismo tiempo me llena de rabia, porque no estás, porque ya no sé si lo estarás. Me invade la culpa porque no estuve, te fallé.

Ya son diez meses y aun guardo tu camiseta roja porque tu fragancia sigue agarrada de ella, duermo abrazada en la orilla de la cama, y te dejo el rincón a ti, por si algún día quieres venir, ya no discutiremos donde dormir.

Solo vuelve.
Ya no quiero contar más meses.
Pero siento que ya desapareces.
¿Aún me escuchas?
Por favor dime que aun me sientes.

A las Once y Doce de la noche tu corazón no responde, me abandonas cariño; siento que mi alma se destroza, no soporto el dolor, no puedo vivir sin ti, sin tu amor. Maldita vida que te aleja de mi, solo veo la injusticia que te abofetea el rostro hasta dejarte sin fuerzas, sin aire, sin vida. Al mismo tiempo me deja arrastrada en el suelo como un despojo, como algo vil y despreciable; pero tranquilo que te alcanzaré, no soltaré tu mano hasta que esté a tu lado otra vez. La muerte será nuestra aliada, será nuestra mejor arma.

Un trece de octubre falleces, y el catorce te empiezo a observar a lo lejos, te veías tan radiante, pero no lograba enfocarte así que decidí soltarme de la puta vida y correr hacia ti, estaba sin vida, pero me sentía más viva que nunca.

Ya estamos juntos amor, ahora viajemos en el tren del maldito accidente que nos separó, cantando la canción que sonaría en nuestra boda y bailemos por cada rincón, que todos sientan el mismo miedo, que todos perciban la injusticia, que todos vean nuestro dolor.

-Quince meses después: Noticia de última hora ¡Inesperadas muertes en el tren 51!

15 parejas mueren aniquiladas, nadie vio nada, no quedaron sobrevivientes, solo una niña que repite una y otra vez: “Nuestro dolor acabará con el amor”

A partir de ese día nadie sube al tren, cuenta la leyenda que dos amores malditos te arrebatan el destino.

-Autor: Iliana Torres, Inmarcesible.

DESEO SIN QUERER, PERO QUERIENDO.


(Espero puedan leerlo hasta el final, y descifren el mensaje)

El mundo de Santiago se movía velozmente, el tiempo era insuficiente necesitaba añadir más horas a su día; su avaricia no tenía límites, no medía las consecuencias, no pensaba, mucho menos razonaba. Él era su propio eje no importaba nadie más; sentía que hacía lo correcto pero muchas veces lo que creemos bueno es lo que nos arrastra a nuestro propio infierno.

14 de marzo, cumpleaños de su única hija, Santiago tenía una reunión de negocios y llegó solo a la hora del pastel, pero antes de que la pequeña soplara las velas Santiago le dice que pida un deseo. Su hija cerró los ojos y por 5 segundos todo permaneció en silencio y apagó las velas.

Empieza otro día rutinario de Santiago, levantarse, trabajar hasta quedar sin aliento; viajar, ir a reuniones, a entrevistas, a generar dinero que era lo único que lo hacía feliz. Notó que su reloj estaba dañado porque marcaba justo las 12 am de ese día, y ya eran las 9 de la mañana así que lo dejó en casa.
Comenzó a ver todo muy extraño, no había autos, no había rastros de personas por las calles como si fuera un domingo, pero la diferencia es que era lunes. Se empezó a preocupar porque ninguno de sus gerentes le atendía la llamada; todo estaba en un silencio lleno de suspenso y la soledad era la única dueña de la ciudad.
Pensó que estaba perdiendo la cordura ¿Cómo podría estar pasando eso? ¿Acaso estaba soñando? Pero no, estaba absolutamente solo. ¿Y no era eso lo que quería Santiago? Al parecer no. Busco a sus amigos y ninguno apareció, fue rápidamente de nuevo a su casa, abrió las habitaciones y su familia tampoco estaba, aunque él nunca la notaba de igual manera.
No había señal de radio y tampoco de televisión. Solo él, simplemente él.

Santiago no comprendía absolutamente nada, en ese momento tenía todo el dinero del mundo, pero ¿Para qué? ¿Qué haría con él? Seguramente baño de billetes en la ducha; Perdonen mi sarcasmo, es inevitable.
También tenía todo el tiempo que deseaba tener, pero ya no sabía cómo gastarlo. Estaba solo con él mismo y en ese momento se dio cuenta de algo: Era insoportable. Y lloró amargamente. Sí, lloró. El gran Santiago estaba desesperado en volver a tener el control de todo y ahora el tiempo es quien lo controlaba a él.

Salió corriendo de su casa y se arrodilló en medio de la autopista queriendo morir, pero ni eso podía; pobre Santiago ni la muerte era su amiga. Pero en ese instante por su mente comenzaron a pasar muchas escenas como una película pero en tras cámara y se empezó a ver; se veía ocupado, engreído, ambicioso, narcisista, queriendo controlar todo a su antojo, siendo egoísta y cruel, simplemente viviendo en su propio mundo. Sin embargo detrás de Santiago estaba su pequeña intentando hablar con el de su día, había ganado el primer lugar en poesía y aunque lo invitó a la presentación Santiago nunca fue a una, porque no tenía tiempo. Y mientras la niña hablaba emocionada, feliz de haber ganado, Santiago estaba en su teléfono y no escuchaba ni una sola palabra. Al darse cuenta de esto la niña baja su cara y corre a su habitación llorando preguntándose si su padre la quería ¿Si sentirá amor Santiago por otra persona que no fuera él? Lo dudo. La pequeña pensaba que seguro era porque no le interesaban los negocios, no quería ser como su padre, soñaba con ser una gran escritora.

Por otro lado Santiago vio a su esposa. Si amigos, tenía esposa. Estaba afanada en casa con la comida, la limpieza, el niño, las responsabilidades que su esposo jamás consideró. Desde que ellos se casaron por el embarazo ella renunció a sus sueños de ser una gran modelo, para cuidar al bebé y la amaba pero ya no se amaba a sí misma. Estaba necesitada de cariño, de atención, de un beso cálido por las mañanas, cosas que nunca recibió. Por las noches se embriagaba esperando a Santiago que sabía que no llegaría, siempre con la excusa de que “sigo en la oficina querida”; su vida se convirtió en una cárcel y perdió el total interés en salir adelante, pues tampoco le faltaba nada material y con eso se resignaba.

¡Dios Santo! Santiago no lo podía creer ¿Cómo no se pudo dar cuenta? ¿Pero cómo lo notaría? Si estaba ciego viviendo en su mundo de egoísmo, creyendo que si no les faltaba nada ya serian felices, pero qué hombre tan idiota.

Lloró, se lamentó, gritó perdón con todas sus fuerzas. ¿Pero quién lo perdonaría? No había nadie. Estaba entrando en pánico, su corazón latía con mucha rapidez, sus manos temblaban, su pecho ardía, dolía; sentía que estaba quedando sin aire, todo estaba muy estrecho y lo peor, estaba solo. En medio de sus crisis automáticamente pasa otra escena por su mente: 14 de marzo del 2000, hace 20 años. Su hija cumplía 10 años, él mandó a preparar todo, a comprar el mejor regalo, el mejor pastel, la mejor fiesta pero como siempre llegó tarde, y retrocedemos al comienzo ¿Se acuerdan que la niña pidió un deseo? Bueno en realidad, fue Santiago que se lo pidió. Todo esto pasaba muy rápido en la mente de Santiago pero justo cuando la niña cerró los ojos pudo escuchar lo que pidió: “Deseo que mi padre quede encerrado en su propio mundo, sepa lo que es sentirse solo y sin amor” Todos aplaudieron. Santiago le dijo que pidiera un deseo sin saber que él mismo se condenaría, y fue sin querer; pero su hija lo hizo queriendo. «Fue un deseo sin querer, pero queriendo»

Quedó atónito, impactado, empezó a caminar hacia atrás queriendo escapar, todas las escenas se disolvieron y vio su mundo cayendo en pedazos, todo se movía demasiado rápido, se destruía su imperio, de un momento a otro parecía estar en una habitación oscura donde las paredes se hacían cada vez más estrechas, corría por todo el lugar, pasaba las manos por su rostro ¿Esto no podía ser real? Entre todo eso aparecieron varias puertas en el lugar, una se abría y veía a su esposa e hija marchándose y cuando corría para alcanzarlos se cerraba en su cara, lanzándolo al suelo. Otra se abría y observaba su empresa cayendo a la ruina, corrió y corrió, pero todo se sentía en cámara lenta y se volvió a cerrar la puerta ahí cayó de rodillas. Hasta que apareció otra puerta abierta, cuando levanta su mirada se ve a sí mismo, hecho nada. Mientras se arrastraba por el suelo, su reflejo se burlaba y le decía: “Lo perdiste todo ¿Cómo es tu mundo ahora?” ¡Lo perdiste todo! Esa frase le retumbaba la cabeza.

Santiago gritó: ¡Basta, por favor, Ya no más! Y Llorando descontroladamente como un niño, se abrazó las piernas en el piso, diciendo una y otra vez: “Ya basta, ya basta”

-¡Señor Santiago! ¿Está bien?- Pregunta la enfermera cuando lo ve en el piso.
-¿Qué día es hoy enfermera?- Le dice llorando Santiago.
-Es 14 de marzo, el cumpleaños número 30 de su hija.

Santiago sollozaba como un bebé y desconcertado sin saber que había hecho todos estos 20 años empezó a gritar con gran estruendo diciendo: ¡Es verdad!

Repetía y repetía: ¡Me condené enfermera, me condené! ¡Perdón hija, perdón!

-Hay que colocarle de nuevo la camisa de fuerza, llévenlo a aislamiento está pasando otra vez. Dijo la enfermera a sus compañeros.

Y cuando cerraron la puerta, el grito del señor Santiago se escuchó por todos los pasillos del manicomio en un eco constante que decía:
¡PERDÓNAME HIJA! ¡PERDÓNAME!

Autor: Iliana Torres, Inmarcesible.

Nota: Si llegaste al final, comenta el mensaje que analizaste de esta historia. (Quiero leerlos)

Sufrir nos hace Fuertes.

He escuchado que quienes se han enfrentado cara a cara al dolor conocen más profundamente lo que es ser fuerte.
Porque cada mañana se despierta entre tanta desesperanza, ahuyentando todos los miedos que se alimentan de nuestros sueños, esos sueños que muy poco vemos.
Aparentar un equilibrio para no delatar nuestro sufrimiento, sin hacer tanto ruido, sin levantar sospechas de nuestros suspiros.
Escapar de miles de emociones y sentimientos que crecen dentro, sensaciones agobiantes, gritos asfixiantes detrás de una sonrisa, dentro de otra perspectiva es admirable.
Las lágrimas cuando no cesan, no se pueden acumular, se convierten en un eco que no todos saben diferenciar y solo pocos pueden navegar dentro de ellas y entender su pesar.
Si, las personas que han conocido cara a cara él dolor saben lo que es ser fuerte.
Ser fuerte antes de renunciar.
Ser fuerte antes de terminar.
Ser fuerte porque ser vulnerable ya no es una alternativa.
Y antes de ser débil, antes de abrazar la desilusión
Tengo que ser fiel a mi misma.

-Iliana Torres, Inmarcesible

¿Será tan mala la soledad como dicen?

Los seres humanos siempre andamos buscando quien sane nuestras cicatrices, quien cure nuestras heridas, quien nos saque de nuestra propia realidad. Pero el amor es todo lo contrario, el te hace aterrizar; y la soledad es la que sabe escuchar.


Hablemos de la soledad, porque nosotros le tenemos miedo a estar solos, tal vez por el olvido o la nostalgia, pero creo que es importante aprender a convivir con ella o simplemente aprender a escucharla.
Después de tanto tiempo pude aprender a aceptarla, y quiero que escuche mis palabras.

-Querida soledad, te rechacé tantas veces, trataba de ignorarte llenando mis vacíos con personas, vicios o momentos sin sentido, y solo querías sanar mi corazón, pero por miedo a estar sola, te ignoraba.
Me embriagaba en placer para no entender, pero cada mañana tocabas mi almohada y ahí estabas cuando mis lágrimas corrían porque nada me llenaba, dependía de mis amigos, amores, pero tu insistías mientras yo buscaba cualquier distracción para olvidar tu voz.
Soledad, tu sabes escuchar, pero no sabía que podías hablar. Cuando acepté tu compañía quedé impresionada de la manera en que te sumergiste en mi interior, y de cómo hablabas a través de mi voz. Yo me di por vencida llenando mis vacíos en cosas absurdas y tú empezaste tu trabajo, un proceso lento pero que de verdad agradezco.
Me fui conociendo, me empecé a descubrir, fui leyendo libros en mí que jamás pensé abrir. Comencé a amar el sonido del silencio, porque es la única manera de aprender a escucharte. Mis amigos siguen aquí, pero ya no los utilizo para encontrarme, son mis aliados, son parte de este viaje de explorarme.
Estoy tratando de no beber para olvidar, porque entendí que hay cosas que debo recordar, ya no huyo de mis pensamientos, ni de mis emociones, porque ya no me controlan, yo los controlo.
Querida soledad, me diste una esperanza, y aunque muchas veces te rechacé ahora puedo ver claramente que tu propósito no es hacernos daño, al contrario, es sanarnos y que aprendamos a amarnos.
Ahora eres mi mejor amiga, y gracias a ti estoy viviendo la más hermosa historia de amor, una que no es por necesidad, ni posesión.
Esta historia tiene un nombre y se llama: YO.

Iliana Torres, Inmarcesible.

No he cambiado, he crecido.

Amate siempre, la persona más importante en tu vida, eres tu

Algunos dicen que he cambiado, que ya no soy la misma de siempre. Pero por supuesto que lo soy.
Pero ahora con una nueva mentalidad, con una nueva perspectiva de ver la vida. Ya sé decir lo que siento, y soy sincera conmigo misma.
Ya no me culpo por todo, no me hago daño, ni finjo una sonrisa.
La vida se ha encargado de enseñarme cosas importantes, ya que tengo más heridas que años, y puede que suene un poco lamentable, pero en realidad gracias a eso, me he convertido en la persona que soy hoy en día.
No dependo de nadie para estar bien, he aprendido a desconfiar de una mirada de frente y a confiar en una cara que a veces ni se atreve a mirar, ya que me han mentido con los ojos abiertos y me han dicho la verdad a mis espaldas.
Digo la verdad ante todo, y puede que duela pero ya no quiero parecer perfecta, ni satisfacer a los demás. Mucho menos dejar que me traten mal, en todo este proceso he comprendido que cada uno de nosotros tiene un valor inigualable, y cuando al fin pude ver el mío, me dije a misma que nunca permitiría que me quisieran a medias, porque para eso ya estoy completa y puedo amarme sin necesidad de que otra persona lo haga.
Encontré la felicidad en la soledad, me encontré a mi misma y ha sido mi mejor regalo, ya cualquiera no viene a pintarme un paraíso, pues el verdadero paraíso lo construye uno mismo.
Sobre todo he aprendido a salir adelante, a levantarme cuando caigo, y llorar si es necesario para sanar las heridas, porque todos tenemos secretos, todos tenemos sufrimientos, pero lo importante es controlar esos sentimientos y luchar por ti, porque ya no podemos huir de ellos, hay que enfrentar nuestros miedos y ganar.
He aprendido a tener paz, a ir sin prisa, a caminar despacio esta vida, a dejar ir lo que me hacía daño, y recordar lo necesario.
Así que no he cambiado, solo he crecido. Y crecer no es cambiar, es progresar.
Y por eso no quiero a personas que no quieran arriesgar, nadie va a cambiar a donde me dirijo y si alguien quiere estar, como mucho le invito a que vaya conmigo.
-Iliana Torres, Inmarcesible.

Tu eres mi primavera.

Hay muchos colores y demasiadas flores,

que me llenan de infinitas sensaciones.

Siento que la tristeza se esconde,

y las risas fluyen a montones.

Tu provocas en mi vida una primavera de alegría.

Me regalas tu amor con hermosas melodías,

y juntos hacemos que todo tenga armonía.

Es inexplicable tu fragancia, pues eleva mi alma,

hace que no necesite más nada, solo tu mirada.

No te vayas primavera, que mi corazón te ama.

No te marches, porque sin ti todo es frustrante,

pues el otoño llega y deja las flores marchitarse,

pero tu haces que cada una de ellas canten,

por eso nunca me canso de amarte.

-Inmarcesible, Iliana Torres.

Él regalo del otoño.

Mi vida está vacía y marchita, sin ánimos de vivirla.

Es tan agobiante sentir que todo es una monotonía,

estoy como él otoño donde las hojas caen con la brisa,

mis árboles se secan, así como las ganas de tener alegría.

Todo está en silencio, no encuentro la salida,

desearía que llueva y broten nuevas esperanzas de vida.

No quiero seguir creyendo lo que dice mi mente negativa,

que no lograré que renazcan nuevas hojas en medio de mi agonía.

Pasan los días, y hoy quiero darle fin a esta sequía.

Ya aprendí lo suficiente, le daré al otoño la despedida.

Es tiempo de rocío, llega la primavera a mi vida.

Aprendí que es necesario que las hojas caigan del árbol,

para poder renovarme, crecer y volar más alto.

Ahora sonrío porque gracias al otoño recibí flores como regalo.

-Iliana Torres, Inmarcesible.

Lección de Vida

Ella se sienta, y en frente tiene dos puertas, una es mala y la otra buena, pero le toca escojer a ella y tiene tanto miedo de equivocarse, por irse a la primera, porque eso es algo común en ella que siempre vuela y no piensa, a veces suele decir incoherencias pero es tan loca que sus ocurrencias pueden volarte la cabeza.

Pero esta vez, tiene que estar seria y escojer una puerta, se pregunta ¿Como sabré cual es la correcta? ¿Y si cruzo la puerta y no hay salida en ella?

Pero la vida le enseña a pensar y analizar, ella necesita poner su mente a trabajar, la vida quiere darle una lección que no podrá olvidar.

Cada una de las puertas tiene un escrito, la primera dice: Bienvenido al paraíso, donde reina tus mejores caprichos y la otra: Entra, algo te espera, no te asustes solo intenta.

Es tan confuso para ella, pero decide irse por la primera pues le da miedo la otra puerta no sabe lo que hay detrás, ni mucho menos lo que le esperará.

Al entrar no hay nada, se pregunta donde están los caprichos que anhela su alma, y una voz en él fondo de la habitación le dice pobre niña que siempre va por la vida con ganas de que todo lo que quiere, se haga y nunca sabiendo lo que verdaderamente necesita su alma.

Ella le responde, ¿que es lo que necesita mi alma?

La voz dice con una carcajada: Lo que había detrás de la segunda puerta te hubiese dado la repuesta, pero te fuiste a la primera, no pensaste con tu cabeza y te dejaste engañar por las apariencias.

-Iliana Torres, Inmarcesible.

Mis cadenas.

Cadenas veo al mi alrededor, cadenas que no puedo romper y me llenan de terror. No logro entender como fue que llegué aquí y por qué deje que me ataran así, no entiendo.
¿Quien me tiene aquí? ¿Por qué no logro salir?

Me muevo y trato de huir pero al correr me arrastran las cadenas a este lugar tan frío y gris, he intentado romperlas pero son fuertes, imposibles de partir, he tenido llaves pero ninguna encaja, son tan difíciles de abrir, me doy por vencida, me canso y vuelvo a dormir. Es la rutina que ya vive en mí.

Entro en un sueño que cada día tengo, analizo con prisa, porque él final nunca encuentro, siento que trata de decirme como llegué a este agujero pero siempre despierto antes de descubrir cual fue ese mal movimiento que me enredó y me condenó a estar sin libertad, que no me permite volar, que no me deja soñar.

Lo único que recuerdo, es un árbol grande y viejo, veo una mano que me guía a ver lo que tiene detrás, es algo que no logro diferenciar porque hay mucho viento, y entonces me acerco, me da mucho miedo y ahí es donde despierto.

Hoy me atreveré, dejaré el miedo y miraré lo que hay detrás de ese árbol viejo, hoy descubriré que es lo que me ha atado todo este tiempo, hoy sabré que es lo que no me ha dejado cumplir mis sueños y por fin conoceré como luchar contra eso.

Volví a soñar, y esta vez si me empecé a acercar, iba paso a paso al árbol cada vez mas cerca y tenia mucho miedo y suspenso de saber lo que había detrás, al llegar no pude aguantar las ganas de llorar, empecé a temblar, no podía creer que todo este tiempo he estado encadenada por mi misma, yo era mi prisionera, yo misma estaba acabando con mi vida.

Detrás de ese árbol viejo, había un espejo y en él estaba mi reflejo.

Yo era la culpable de mi sufrimiento y nunca estuve atada pues siempre tuve mis alas pero nunca las vi, pues estaba concentrada en las cadenas que supuestamente me atormentaban.

Pero podía salir mucho antes de lo que me imaginaba, yo era la llave, por eso buscaba y no la encontraba.

Ahora ya se que debo hacer cuando me sienta aprisionada, pues aunque me caiga se que tengo mis alas, para no volver a ese lugar que yo misma imaginaba, y que a mi mente dominaba.

«Tu tienes él poder de atarte o liberarte, tu mente es la que tiene esa clave, siempre sé positivo y lucha por superarte»

-Iliana Torres, Inmarcesible.